Diplomado Transversales

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El teatro del siglo XX fue el teatro de la puesta en escena. Este espacio supuso, al menos dos líneas de influencia: una histórica que fue llevando a las teatralidades a espacios cerrados y formas dramáticas (una fabulación lineal con caracteres unificados).

La segunda línea supuso la autonomía como espacio de desarrollo artístico: la posibilidad para el artista de no estar sujeto a determinaciones exteriores a su campo de acción; el artista como resonador de la comunidad dentro de su “habitación propia” (el taller, el salón de ensayos o “el trabajo sobre sí mismo”).

De esta manera, sin embargo, las exploraciones hechas desde el corazón mismo de la puesta en escena fueron superando sus propias condicionantes: lo que el investigador alemán Hans-Thies Lehmann denomina como “teatro posdramático” implica la superación del modo unificado de fabular –o incluso su rompimiento absoluto-, el quiebre de los modos de representación a favor de acciones performativas o de presentación y la toma de escenario del cuerpo del espectador y lo real.

Estas transformaciones, en su propio movimiento centrípeto -sumado a un resquebrajamiento de los propios modos de representación de la realidad tanto en lo político como en lo social- hicieron muy porosa la membrana de la autonomía disciplinar: las artes se contaminaron entre ellas pero, además, con otros modos de hacer de la vida.

No sólo lo real invadió el escenario, sino que también los escenarios se sumergieron en la realidad. El quehacer artístico pasó de la autonomía a la heteronomía. Y es en esta tensión donde se encuentran formas contemporáneas del teatro. Un teatro que, fuera de sí, es un teatro-de-investigación y un teatro-de-instigación. Un teatro que requiere nuevos modelos metodológicos en su quehacer y en los modos de ser compartido.

Así, pues, este Diplomado pretende ser una aportación a estas tentativas metodológicas. Se trata de un periodo de aprendizaje que subraya la experiencia como conocimiento; el que se da en el espacio de intercambio pedagógico, pero también el que se ha ido conformando en los múltiples intercambios propiciados por el Encuentro Transversales, la trayectoria de Teatro Línea de Sombra (TLS) y los espacios vitales recorridos por los organizadores y los docentes.

Del Diplomado de Teatro del Cuerpo (de donde surgieron cinco generaciones) al Diplomado de Escena Contemporánea y hasta este que hoy se hace público, los coordinadores hacemos patente nuestro interés no sólo por nuevas formas artísticas, sino por la pedagogía como capacidad de imaginar y hacer materiales nuevos mundos posibles.

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